
INDIANA JONES EN EL TEMPLO DE LA ESTUPIDEZ

Hoy, treinta años después, esta canción cobra nueva vigencia pero con mayor descaro y menos sutileza; me refiero al bodrio recientemente estrenado “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”; cuando leí las primeras críticas sobre errores (¿no serán horrores?) en la película pensé que exageraban dado su corte ficticio, tenía que verlo con mis propios ojos y fui a ver la película y realmente no lo podía creer, no tanto por lo que se presentaba en pantalla sino por la desfachatez insultante de los “genios” del cine americano en la cual pude entender claramente no las inexactitudes de la ignorancia sino la agresividad conciente y dirigida de mentes neocoloniales que ya no nos ven como su patio trasero sino como su basurero en esta pomposa era de globalización.
Para empezar, trata de combinar mitos andinos y mayas terciados con conquistadores españoles y el resultado es pésimo, la figura de las calaveras de cristal corresponden a las leyendas mas antiguas de mayas y aztecas pero Indiana jura y rejura que encontrarán los famosos cráneos nada menos que en el Amazonas que claro está los llevarán –como no- hacia los ingentes tesoros de El Dorado y para eso deben seguir la pista del conquistador Francisco Orellana que lo encuentran enfardado nada menos que en una fosa funeraria en las líneas de Nazca, Indiana muy categórico en su “calidad” de arqueólogo e historiador y sosteniendo en sus manos una foto de ¡Francisco Pizarro! afirma: “…ahí desapareció Orellana en el año 1500” es decir cuando ni siquiera había nacido (Francisco de Orellana nace en 1511 y muere en el Amazonas en 1546); seguidamente y ya en camino para adelantarse a los “malvados” soviéticos comienza a hablar sobre el Perú mientras extiende muy orondo un gran mapa de Bélice, país que recién se independizó de Inglaterra en 1975 y era un enclave colonial en Honduras.


La película ha cumplido su cometido: una subestimación humillante a la cultura latinoamericana en general y a la peruana en particular. Hasta hace algunos años los mensajes manipulatorios y alienantes de la conciencia social eran sutiles y larvados, ahora son asquerosamente grotescos, la globalización en ciernes les ha dado patente de corzo para hacer tierra arrasada con el espíritu de los pueblos que aspiramos a construir nuestro propio destino. Ante una producción cinematográfica con un presupuesto de 130 millones de dolares no podemos considerar que esto es una dejadez intelectual sino un mensaje muy claro y directo que va hacia nuestros jóvenes y niños: Desde la frontera con México hasta la Patagonia no existen diferencias entre aztecas, incas o mapuches, al fin y al cabo todos esos pueblos son mano de obra barata para los americanos del norte.

Mario Domínguez Olaya
Es una gran constante ver como el "ingenio" norteamericano se traduce en una escalada de ignorancia a través de cientos de años. Es muy conocido que el promedio de su población desconoce de todo lo que pasa o sucedió en el resto del mundo. Para ellos el mundo es América y nada más, lo demás son países no tan importantes exóticos y turisticos en donde en sus vacaciones pueden gastar su plata - ojo que cuando dicen "América" lo dicen solo por ellos y no por todo el continente, nosotros somos "Sudamericanos" por no decir "sub-americanos".
ResponderEliminarSus superproducciones fílmicas y demás traducen aquella ignorancia, no solo nosotros hemos sido "atacados" con Indiana, a todo el mundo le ha tocado vivir parte de esa desinformación que dura cientos de años. Yo no lo veo como intencional, sino de mediocre y poco profesional. Pienso que sería un documental histórico o una película biográfica o histórica, esos yerros hubieran sido catastróficos, pero como se trata de una película de ficción y para el entretenimiento no nos debemos jalar de los cabellos. Los norteamericanos no dan más, no pueden con lo mediocre de sus guiones. Para ellos ser culto es tener buenos modales, ser limpio y tener todas las comodidades que puedan tener y tener la billetera bastante llena. Las cosas mas simples no entran en sus mentes y ni que decir las mas complejas y profundas. Homero Simpson es el prototipo del hombre de clase media del país del norte...lo mas triste de todo es que las generaciones nuevas creen que es norteamericano es lo máximo y lo mejor, muy distante de la verdad.