
¿EL MERCADO COMO SUSTITUTO DEL LAZO AFECTIVO?
Hace poco tiempo, relativamente hablando, una curiosa noticia recorría los programas informativos de varios países del mundo. Transcribo, a continuación, la versión propalada por Noticieros Televisa de México y difundida mediante internet:
LANZAN LA “ALMOHADA NOVIO”
Lanzan en Japón una almohada diseñada para aquellas mujeres que necesitan de confort masculino; pueden sentirse abrazadas al dormir. CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 30, 2004.- En el mercado japonés apareció un nuevo producto que fue diseñado para las mujeres solteras que necesitan un confort masculino al dormir. La “almohada novio” tiene en uno de sus lados un brazo gigante, que abraza a quien duerme en esta original almohada. El innovador producto fue diseñado por la empresa Kameo Corp.

“La almohada no tiene función vibrador, simplemente es un cojín con un diseño diferente, pero tiene sus virtudes, no ronca, siempre te abraza, no invade tu lado de la cama, el compañero perfecto para ellas, bueno, casi perfecto. Tiene un precio de 80$ y se vende, exclusivamente en Japón”.

¿Qué reflexiones iniciales nos puede generar el hecho relatado?. Veamos algunas de ellas:
1) Existe un serio problema de estructuración sociocultural y psicológica en las generaciones de jóvenes y adultos jóvenes en sociedades como la japonesa.
No solo se trata de las mujeres japonesas sino de ambos, de hombres y mujeres. Algunos indicadores de esta crisis de estructuración sociocultural y psicológica del “nuevo Japón”, tienen que ver con el número de suicidios de jóvenes, con el índice de divorcios, con la disfunción de las familias, con el poco tiempo libre dedicado a afirmar lazos sociales (la gente vive para trabajar y no trabaja para vivir), etc. La pérdida o fragmentación de referentes básicos de organización de la vida social como la familia, la pareja, los amigos, el barrio, etc., y de sus correspondientes vínculos sociales de carácter afectivo, por ejemplo, hacen que se busquen sustitutos en la que, paradójicamente, se constituye como la principal fuente erosionante de los lazos sociales-afectivos. Esa fuerza erosionadora se llama economía de libre mercado. Cuando un fenómeno comercial como la “almohada novio” japonesa deslumbra al público femenino a tal punto que se agotan los stocks en unas cuantas horas, esto que ha de ser motivo de júbilo para la Corporación Kameo y su dueños por las enormes utilidades económicas generadas, debiera ser motivo de gran preocupación para la sociedad porque algo está fallando en ella para que el amor compañero, la caricia sincera, la palabra dulce, el beso suave, no puedan ser “tejidos” a través de la calidez humana y tengan que sean reemplazados por el equivalente a 80 dólares.
2) Es necesario desmitificar a las sociedades del llamado “primer mundo”.

Creo firmemente en la humanización del planeta y no en su deshumanización. Creo firmemente en que la condición social concreta del ser humano debe ser el centro de las preocupaciones en las agendas de los gobiernos, de los partidos políticos y de los organismos internacionales y no la discusión abstracta sobre el crecimiento macroeconómico de las economías de libre mercado. En fin, creo, por lo dicho, más en las calenturas de la vida que en las frialdades de las cosas. Por ello, cuando esta noche me vaya a dormir, antes pasaré por los dormitorios de mis pequeñas hijas y, en vez de alcanzarles una “almohada novio”, les dejaré en sus cuerpos, en sus rostros y en sus corazones, un abrazo fuerte, un beso cálido y una frase sincera para que duerman felices … les diré, simplemente, que las amo.
Que mañana y los días siguientes sean buen tiempo para vivir.
Daniel Zevallos Chávez
hojasocial@yahoo.es
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